Todavía no hay mucho conocimiento científicamente fundamentado sobre el embarazo y el pos-COVID. En mayo de 2024, se publicó un estudio en The Lancet. Artículo publicado en el que se resumía el estado de las cosas al respecto con recomendaciones.[1] Este artículo sirve de base para la información que sigue en la que las recomendaciones se han traducido al contexto neerlandés.
Quedar embarazada
Las mujeres y los hombres que han superado la COVID-19 también pueden desear tener hijos. No está claro si experimentan una disminución de la fertilidad. Sin embargo, algunos síntomas comunes de la COVID-19, como fatiga, disminución de la libido y sequedad de las mucosas, pueden dificultar la concepción. Además, sabemos que la COVID-19 a veces implica una alteración del equilibrio hormonal. Se desconoce si esto también afecta a la fertilidad.
Riesgos del embarazo para la madre y el niño
- Las mujeres que han superado la COVID-19 tienen un mayor riesgo de desarrollar diabetes gestacional e hipertensión gestacional.
- Los bebés de madres con secuelas de COVID-19 tienen mayor riesgo de parto prematuro y bajo peso al nacer que la población general. El parto prematuro y el bajo peso al nacer conllevan mayores riesgos para la salud del bebé, tanto en el momento del nacimiento como a largo plazo.
Los investigadores aún no comprenden completamente qué causa el aumento de riesgos para la madre y el niño. Esto puede estar relacionado con el curso de la enfermedad posterior a la COVID: mujeres con-Los pacientes con COVID-19 suelen estar muy cansados y presentan muchos síntomas que afectan a su salud. Se necesita más investigación para comprenderlo completamente.
Las secuelas de la COVID-19 pueden afectar al embarazo y, a la inversa, el embarazo también puede influir en los síntomas posteriores a la COVID-19. Un embarazo puede provocar (temporalmente) más o menos síntomas, o síntomas diferentes a los que la mujer embarazada presentaba antes del embarazo.
Orientación
- ¿Existe el deseo de tener hijos y la mujer presenta síntomas posteriores a la COVID-19? En ese caso, se recomienda una consulta preconcepcional para abordar temas relacionados con la enfermedad, la medicación, la fertilidad, el embarazo y el parto, y así prepararse para el mismo.
- Si está tomando algún medicamento, hable con su médico antes de quedar embarazada. De esta manera, podrá evaluar si es necesario ajustar su tratamiento durante el embarazo.
- En el manejo de la fase post-COVID, la atención se centra en el control de la energía y el tratamiento de los síntomas (en la medida de lo posible). Esto aplica tanto a pacientes embarazadas como no embarazadas. Si está embarazada, indique que está experimentando la fase post-COVID al registrarse con una matrona. Explique también cualquier limitación.
- En diversas regiones existen clínicas POP (Psiquiatría, Obstetricia y Pediatría). En ocasiones, estas clínicas multidisciplinarias ya cuentan con experiencia en el apoyo a mujeres embarazadas con secuelas de la COVID-19. El médico de cabecera puede consultar sobre esta experiencia y evaluar si es apropiado derivar a la paciente a una de estas clínicas.
- Durante el embarazo, es recomendable vigilar de cerca el crecimiento del feto. Asimismo, es fundamental controlar la salud de la madre debido al mayor riesgo de diabetes gestacional e hipertensión gestacional.
- Dado que el dolor puede empeorar las afecciones ortostáticas (como el síndrome de taquicardia postural ortostática), puede ser necesario administrar analgésicos antes durante el parto. Esto no es posible en un parto en casa. Por lo tanto, puede ser necesario un parto en el hospital.
Puntos de atención
- Cuando se desea concebir, es bueno asegurar el mejor punto de partida posible: un equilibrio energético óptimo para la paciente, el tratamiento de los síntomas en la medida de lo posible y el tratamiento de las enfermedades coexistentes, y un buen estilo de vida (alimentación sana, tanto ejercicio como sea posible, no fumar, no beber alcohol).
- Durante y después del embarazo, es fundamental contar con un buen sistema de cuidados y apoyo: la pareja deberá afrontar las numerosas noches de insomnio. Además, se requiere atención si la madre tiene poca energía. También puede ser necesario organizar ayudas domésticas, realizar modificaciones (temporales) en el hogar o utilizar dispositivos de asistencia.
- Para las mujeres embarazadas que trabajan, es importante consultar con un médico laboral desde el principio para asegurar un buen equilibrio entre el trabajo y la energía. Considere comenzar la baja por maternidad antes y tomar una baja parental adicional para tener tiempo de recuperarse y adaptarse a la nueva situación.
Fuentes
[1] Maissonneuve E, Favre G, Boucoiran I et al. 2024. Estado post-COVID-19: recomendaciones para mujeres embarazadas. The Lancet Regional Health – Europe 2024;40: 100916