Los niños con COVID prolongado caen bajo ausencia autorizada. El médico juvenil, también conocido como médico escolar, es la persona adecuada para formular consejos mediante conversaciones con los padres, los estudiantes, la escuela y, si es necesario, el asesoramiento de un terapeuta ocupacional. No se requiere declaración (de tributación). La resiliencia de un niño con COVID prolongado puede variar mucho de un día a otro y de una semana a otra. Si una declaración dice que la capacidad de carga tiene una duración determinada y un niño tiene una recaída (o PEM), entonces una declaración de tributación en papel puede poner a los padres en una situación difícil.
Para la educación obligatoria es suficiente el asesoramiento basado en las opiniones del médico juvenil, que coordina esto con el niño o joven, los padres, la escuela y, si es necesario, en consulta con los profesionales y el responsable de educación. Juntos podemos examinar si se puede reanudar una participación adecuada en la educación y cómo hacerlo. Ver también Consejos sobre la participación escolar después de las medidas de corona caducadas.
El médico juvenil trabaja en un equipo de atención a la salud juvenil y colabora con el equipo vecinal. En caso de absentismo prolongado por enfermedad, la escuela se pone en contacto con el servicio de atención a la salud juvenil (JGZ), a quien los padres también pueden enviar sus preguntas. El médico juvenil está obligado a respetar el secreto médico. De ser necesario, con la autorización del estudiante y sus padres, puede solicitar información al médico tratante del joven o del familiar vulnerable.
El término resiliencia no siempre se utiliza de forma coherente por los profesionales de la educación, la atención sanitaria juvenil y la educación obligatoria. Por ello, suele generar debate. Por eso este documento Se ha elaborado para aclarar el papel del JGZ en la evaluación de la resiliencia de los jóvenes declarados enfermos.